La viuda asesina.

En un pueblo perdido habitaba en un casa una señora cuyo nombre era Rosa, esta era muy feliz, guapa y vigorosa pero al fallecer su marido Rosa fue con el paso de los años volviéndose loca, Rosa y su marido habían criado cuatro hijos. Ella muy poco a poco fue tratándolos cada vez más mal cada vez que los veía se enfadaba mucho y les golpeaba duramente. Los gritos de las pobres criaturas penetraban en los oídos, vivían en el campo por esto no se podían escuchar los gritos de los niños.

Rosa tenía dos hijos y dos hijas en orden de edad se llamaban: José, Juan, María y Ángela. En el pronóstico de la radio anunciaban fuertes tormentas y caída de granizos, iba a hacer mucho frío. Rosa le dijo a sus hijos coged machetes y hachas iremos a cortar leña al bosque, los niños sin decir nada ya tenían armados los bolsos con linternas, hachas, machetes y carne podrida por si se encontraban con algún animal.

Ya en el bosque Rosa dijo a José:

-Tu vendrás conmigo el resto de ustedes busquen leña en otro lado.

José sin decir nada cogió su bolso y siguió a la madre, cuando estaban lo suficientemente alejados de los demás la madre le dijo muy lentamente a José.

-Dame tu bolso.

El sin decir nada se lo entregó.

-Espero que entiendas lo que hago, tu padre era el único que trabajaba y sin el estamos perdidos, tu eres una boca más a alimentar y yo muero de hambre, lo siento pero al mismo tiempo, no lo lamento.

Sacando el hacha del bolso le cortó la cabeza a José, con el hacha ya bien lavada volvió con lo demás y les dijo que se lo había comido un oso será mejor que volvamos a casa. Una vez en casa cuando ya habían cenado y todos estaban acostados.

Rosa llamó Juan y le dijo

-Hazme un té.

Juan obedeció:

-Tráeme ese frasco.

Juan obedeció de nuevo.

Rosa echó en el té lo que había en el frasco y le dijo:

-Tomatelo.

Juan no entendía nada y creyó que era un pronto de su madre, así que lo tomo sin sospecha alguna. Al rato Juan calló al suelo, el té tenía cianuro.

Luego fue al cuarto María y Ángela para decirles que Juan había tenido un paro cardíaco de repente, después María consiguió dormirse pero Ángela no.

A la mañana siguiente Rosa llamo a Ángela y le dijo:

-Debes estar muy cansada como para hacer tus tareas, ¿No?.

Ángela asintió con la cabeza y Rosa la acostó en su cama y comenzó a cantarle una nana y Ángela se quedó dormida. Mientras soñaba con el coro de los Ángeles Rosa cogió un cuchillo recién afilado y lo atravesó por el corazón de Ángela. Como en las dos ocasiones anteriores fue corriendo a María y le dijo:

-Tengo que confesarte una cosa hija mía, yo fui la que mato a tus hermanos, le corté la cabeza a José, envenene con cianuro a Juan y hice que Ángela durmiera para poder atravesarla con un cuchillo y ahora voy a ahorcarte lentamente para que sufras como ninguno de tus hermanos.

Tras matar a Ángela asesinó a cinco familias más y se dice que fue ella quien mató a su marido...

                                                                   FIN

El cuento de la llorona

Esto sucedió en el mes de diciembre de 2004  el frío era más intenso, las calles estaban más silenciosas y oscuras de lo normal y una fuerte lluvia había caído en la ciudad. Roberto vivía con su mujer y su hijo pequeño de tres años en la Macarena en Sevilla. Escucho una voz mientras andaba por la calle que decía:
"Mis hijos... mis hijos... ¿Donde están mis hijos...?"

Roberto pensó que era una mujer borracha que no sabía lo que decía y siguió caminando hacia su casa. Al llegar entró a un viejo baño para lavarse la cara antes de dormir y escucho la voz con el eco del baño:
"¿Tu has visto a mis hijos...?"

Al girarse vio en el espejo reflejada la silueta de una mujer y pronto desapareció, Roberto sintió pánico y llamo a su mujer para contárselo:

-Ana he visto una mujer en el baño que me hablaba y decía cosas al oído...

-Que más quisieras, ¿Dónde estuviste?

-Te lo juro...

-Ya, bueno vamos a dormir.

Cuando ya llevaban un rato dormidos y reinaba el silencio en la habitación se volvió a escuchar:

"Mis hijos... ahí llegan mis hijos..."

Roberto se dio cuenta y dijo:

-¡Ana!

-Roberto ¿Qué es eso?

-Te lo dije yo la escuché, es real.

-¿Sabes qué? Ya me contagiaste tus nervios, debe ser alguien que no tiene nada más que hacer, ve a ver al niño no valla a ser que se haya despertado con tus gritos.

Roberto entró a oscuras en la habitación de su hijo, despacio se acerco a su cama para tocarlo, pero este no estaba ya, solo quedaban ya las sabanas extrañamente mojadas, entonces Roberto dijo:

-Ana ¿El niño esta ya contigo? porque no lo encuentro por ningún lado.

Entonces se escuchó:

"¿Tú eres uno de mis hijos...? ven... ven conmigo... tú eres uno de mis hijos... *Suspiros*"

Los padres se aterraron al escuchar estas palabras, su hijo no estaba por ningún lado, pero al parecer aquella aparición de terror lo había encontrado antes que ellos:

-¡Sueltame tu no eres mi mama! ¡Voy a llamar a mi papa! ¡Sueltame, dejame!

"Tu eres uno de mis hijos.... ven..."

-¡Roberto corre, ve a ver donde está el niño!

-¡Esta en el labadero!

Cuando el padre del niño subió las escaleras vio como era abrazado por aquella aparición terrorífica abrazaba a su hijo, vestida de blanco, con la piel más blanca que su túnica, los labios morados y sus ojos negros y sin brillo, con mirada triste pero a la vez terrorífica.

Ella lo tomo de los cabellos y lo hundió de cabeza en la pileta del labadero. Roberto quiso acercarse a ayudar a su hijo pero dela oscuridad salieron dos perros negros llenos de rabia que le impedían el paso hacia esa mujer, para salvar a su hijo. Ana gritó:

-¡Porfavor deja mi hijo, por dios te lo pido!

Dichas estas palabras como por un milagro los perros salieron despavoridos, la mujer desapareció en la oscuridad y Roberto pudo acercarse a su hijo pero ya era tarde, su hijo había muerto ahogado.
                                                             
                                                              FIN

La Tierra Santa. (Historia real)

Me encontraba en un internado de primaria que quedaba a mitad del bosque, rodeado de zonas arbóreas, en un lateral a unos cien metros de distancia había un terraplén, le llamábamos la tierra santa, este quedaba al lado de una carretera que era por la que a diario iban y venían un grupo de niños.

La carretera conectaba con un edificio en el que vivían el personal civil que trabajaba en el colegio: Los profesores, celadores... y estos niños eran sus hijos que acudían al colegio y entre esto estos niños estaban las niñas a las que todos intentábamos impresionar, cada año había tres, cuatro, cinco niñas que venían al internado a diario por esta carretera.

Había el entretenimiento de los internos de ir a esta tierra santa, a este terraplén para intentar impresionar a las niñas, saltando desde el terraplén y cayendo a un montículo de arena finísima. Nadie sabía por que se llamaba tierra Santa pero era como que el nombre le venía bien porque la arena de allí no tenía que ver nada con la de alrededor y permitía caer desde una altura considerable sin hacerte daño.

Yo nunca llegue a hacer porque ese era mi primer año en el internado, tenía solo siete años. Un día mientras se desarrollaba esta actividad oímos unos gritos inmensos y pensamos que era alguien que se había roto una pierna. Lo que vimos es un grupo de niños en mitad de la carretera que rodeaban a este Márquez que estaba temblando, como loco y lo estaban agarrando.

Márquez gritaba "Me ha intentado tragar, me ha intentado llevar , quería llevarme, quería llevarme..." vinieron un par de celadores que estaban de guardia, se lo llevaron. Esa noche los rumores de la historia de Márquez los mayores comenzaron a contar, estaban saltando y de repente salto Márquez y inmediatamente empezó a gritar y lo encontraron cubierto de tierra hasta el pecho cuando lo normal era hundirse hasta las rodillas, tiraron de el y Márquez dijo "He sentido unas manos tirando de mis tobillos y una voz salia de la tierra que decía: Tú me perteneces, tú te vienes conmigo."

Llega la noche, todo el mundo preguntándose por Márquez, cenamos, vamos al estudio, vamos al rosario, llegamos a los dormitorios y allí es el último momento que yo vi a Márquez, tenía una cara que no olvidaré nunca, como si no estuviese allí. No se si ya lo habían medicado, nos habían dicho que lo dejáramos tranquilo, yo dormía al otro lado del dormitorio que era inmenso, ya me despreocupé de el esa noche, apagaron las luces y no se oía un alma.

En un dormitorio con ochenta personas, es normal siempre había murmullos, toces, sollozos, esa noche nada, todos pensando en Márquez, poco a poco nos fuimos durmiendo, yo también me quedé dormido.
A la mañana siguiente suena la campana, despierto, miro hacía el otro lado del dormitorio y veo dos o tres monjas moviéndose de un lado a otro, empieza a correrse la voz, Márquez se ha escapado.

Esto no era tan extraño, porque todos los años se escapaban media docena de niños del internado porque nos sentíamos mal, solos, había morriña de casa del hogar y había niños que se escapaban con relativa frecuencia, además casi siempre por la mañana que se despertaban antes y se marchaban muchas veces en pijama.

Casi siempre les encontraban en un par de horas vagando por la carretera Valladolid-Burgos, era el único lugar de contacto con el exterior, todos los trimestres llegábamos por esa carretera y por la misma nos marchábamos.

Bueno, Márquez se había escapado igualmente lo había hecho en pijama, porque había dejado la ropa encima de la mesilla. Nos levantamos nos lavamos vamos a misa todo el mundo especulando, entramos en las clases. Los profesores intentan dar las clases normalmente como si no pasase nada, llega el recreo y nadie juega solo rumores.

Llega la hora de la comida y no hay más que mirar la cara de las monjas y veías que no, no le habían encontrado avanza la tarde los rumores crecen, que si habrá ido hacia el río, que si no a ido a la carretera si ha ido monte arriba.

Terminan las clases y ahí llega el bombazo, unos chicos mayores que han ido a la tierra santa a saltar como todos los días y han encontrado las zapatillas de dormir de Márquez, allí al lado del montículo de tierra donde pasó el incidente del día pasado. Es más el montículo de tierra esta alisado, como si allí no hubiese saltado nunca nadie, una broma de mal gusto parece, estos mayores que habían encontrado las zapatillas pasan todos uno tras otro por el despacho de director del colegio, el corones. No es broma ninguna, Márquez no aparece.

No apareció nunca, vinieron decenas de soldados que estuvieron días buscando por todas partes, excavaron la arena de la tierra santa y lo único que hicieron es hacer el montículo mas grande. Vimos a los padres que vinieron a recoger las cosas y la ropa de Márquez. Nosotros rezamos el Rosario extra delante de la cama vacía durante días. No apareció nunca, lo único que se vio fueron sus zapatillas.

Su zapatillas junto a la tierra donde el dijo que había sentido unas manos que le habían cogido de los tobillos, le había tirado hacia abajo y una voz que decía "Me ha intentado tragar, me ha intentado llevar , quería llevarme, quería llevarme..."

Nadie volvió a saltar en la tierra santa, nunca, la cercaron a los dos días...

                                                                   FIN

By: Marginalmedia.

La Roca

La Roca es una de las prisiones más seguras del mundo, para quienes no conozcáis este lugar, es una prisión construida en un acantilado situado en alguna parte del mar y rodeada por tiburones, aunque consiguieras salir, estos te devorarían.

Mi nombre es Raúl, y estoy encerrado en este trozo de tierra en ninguna parte, me han traído por asesinar a mi hermano, y yo, no lo hice. Ya han pasado algunos meses desde que me internaron y este lugar es terrible... los guardias hacen lo que quieren con los presos, torturas, palizas... y todo esto comportándote bien, al ultimo que hizo por escapar lo tiraron en un saco al mar y no precisamente para que se ahogara.

Solo se sale tres veces de la celda en todo el día, siempre que tengas suerte y no te saquen una cuarta para un interrogatorio ya que aún nadie a vuelto de ninguno, no se que harán con ellos ni quiero saberlo. Desde que entre aquí planeo una forma de escapar ya que tarde o temprano me tocará a mi que me cojan los guardias y prefiero haber intentado salir.

Pero desgraciadamente al día siguiente me llamaron para el interrogatorio, me llevaron a una sala con una silla donde me amarrarían hice fuerza para no avanzar y poder pensar como salir a acercarme a aquella silla me quitaron las esposas para amarrarme en ella vi que había una puerta en la habitación que decía almacén, era probable que allí hubiera un sistema de alcantarillado para salir.

Golpee con el codo al agente que tenia cerca y eché a correr hacia la puerta mientras el otro sacaba arma, abrí la puerta rápidamente y entré escuché un disparo a la puerta por lo que seguí corriendo hasta estar en el almacén, subí a la parte más alta de almacén y me quede agachado hasta que pasó el guardia.

Ahora tenía que improvisar como salir, la entrada principal estaba plagada de guardias y la trasera estaba llena de trampas cruelmente colocadas, ademas pronto anunciarían que me escape y todos irían detrás mía, tenía como mucho una hora para escapar y decidí ir por la puerta trasera comencé a correr hacía la habitación de la sala de maquinas para usar los conductos de ventilación para llegar a el principio del túnel para salir.

Entré y mientras buscaba el conducto, escuche un golpe, me acerque sigilosamente, vi a un agente golpeando duramente a un preso, decidí ayudarle y de paso que viniera conmigo. Tiré un palo lejos de mi para que escuchara el ruido y fuera a ver, cuando se acercó a mi posición le golpee en la cabeza con una palanca.

Liberé al prisionero y le pregunte:

-Hola, ¿Estas bien?

-Bueno... si, más o menos.

-¿Cómo te llamas?

-Carl.

-Yo Raúl, quería ofrecerte la idea de intentar salir de aquí juntos pero tenemos que darnos prisa.

-Claro, nos mataran igualmente, así al menos podremos intentar salir.

-Bien, había pensado ir por el conducto de ventilación hasta llegar al túnel de la parte trasera, no hay guardias pero si trampas deberemos tener mucho cuidado.

-Vamos, ya habrá tiempo para explicaciones.

Entramos en el conducto de ventilación y avanzamos. Por el camino rezábamos para que no activaran la calefacción ya que nos asfixiaríamos. No teníamos demasiado claro exactamente donde bajar pero ya lo veríamos por las rejillas.

Ya vimos el lugar, bajamos rápidamente, era un túnel casi interminable, pero nos ilusionaba que al final se veía la luz, la libertad... Empezamos a correr y el suelo empezó a temblar y se un dió, yo me agarré a un hierra que había en la pared y Carl consiguió pasar, me dijo que saltar que el me cogería confiando en el salté, casi me caigo pero me sujeto por una mano y me ayudó subir.

Con el primero, también se hizo un agujero delante nuestra y tuvimos que entra a una puerta a la izquierda, olía fatal antes de abrirla. Cuando entramos había unos diez cadáveres y gente viva colgada por las piernas con grilletes, todos los cadáveres tenían grandes mordiscos de algún animal y los que aún vivían estaban totalmente locos, ¿Cuánto tiempo llevaban aquí?.

Se oyó como si algo hubiera salido del agua al fondo de la oscura sala, no se veía nada, tras un rato de escuchar pasos vimos un cocodrilo gigantesco acercarse hacia nosotros, este le arranco la cabeza de cuajo a uno de los que estaban colgados, ya que se puso histérico al verlos y gritó. Sorprendentemente después de hacer eso se dio media vuelta y se fue al agua. Nosotros corrimos hasta la puerta del otro lado de la sala alejándonos todo lo que podíamos del agua.

En la siguiente sala había un hombre tirado en una mesa de madera con un cuchillo clavado en el pecho, aún sangraba por lo que quien fuera que lo mato lo hizo hace poco y aún andaría por esa zona. Escuché unos mordiscos y cuando nos asomamos un "hombre" desnudo se estaba comiendo a otro, nos escuchó y se giró.

Al verme se me abalanzó y me tiró al suelo, Carl cogió rápidamente el cuchillo y se lo calvo varias veces a esa cosa, lo aparté con una patada y seguimos golpeándole, cuando ya parecía muerto, le pedí el cuchillo y se lo clave en el corazón. Abrimos la siguiente puerta y dimos a una especie de sala de control abandonada, pero por suerte aún funcionaba la luz.

Había una puerta sin picaporte ni nada, parecía que se podía abrir con una de las palancas que había en la pared pero eran cuatro y no sabíamos que hacían las otras tres. Mientras daba vueltas pensando la solución me tropecé con Carl y sin querer activé dos palancas, la luz del cuarto se volvió roja y parpadeante la puerta por la que vinimos se cerró completamente.

Comenzó a brotar del suelo un denso gas que pronto inundo la sala, no había salida ni salvación para nosotros, la muerte nos aguardaba...

Misión de reconocimiento.

Ahora mismo me encuentro en un helicóptero, en dirección a una casa en las afueras de la ciudad, para ser más exactos, perdida en un bosque, soy un miembro de las Unidades Especiales del ejercito estadounidense y te preguntaras que que buscamos en ese casa situada en ninguna parte pues ahora te lo contare:

"Hace unas semanas una patrulla de guardas fue alertada de una llamada de socorro en aquella casa, estos agentes horas después de llegar a esa casa enviaron un mensaje que decía:

-Vamos a morir, es inevitable, nadie puede salvarnos pero... (pitido... fin de la transmisión)

Nunca más se supo de estos guardas ni de otras dos patrullas que fueron enviadas, hasta el punto que tuvieron que recurrir a nosotros."

Según el piloto ya estamos llegando, pronto comprobaremos que es lo que ha pasado aquí. Bajamos enfrente de la casa y el helicóptero se fue no acercamos con cautela hacia la casa, una vez dentro nos dividimos en tres grupos de cuatro agentes, un grupo fue por detrás, otro por el tejado y yo con tres mazocas fuimos por la puerta principal.

Una vez dentro empezamos a inspeccionarla, vi una puerta a la que llegaba un camino de sangre, como si hubieran arrastrado a alguien hasta allí pedí cobertura y me dispuse a abrir la puerta, mientras giraba el picaporte escuche un suspiro, cuando abrí algo parecido a un ser humano se abalanzó sobre mi y no pude hacer nada por evitarlo, por suerte mis compañeros lo abatieron a tiempo.

Observamos el cuerpo era igual que el de un ser humano, pero como corrompido pronto nos reunimos con los otros dos grupos en la segunda planta, las linternas se apagaron y las radios empezaron a emitir un sonido inaguantable, cuando se encendieron de nuevo las linternas a uno de los agentes le habían comido literalmente las tripas, sin dudarlo salimos de aquella casa, hacía el bosque, sinceramente, no se donde se estaría más seguro.

Mientras seguíamos corriendo alcanzamos otra cabaña al mirar atrás se escucho un gran rugido y vimos muchos monstruos humanos o lo que fueran nos metimos en la cabaña para intentar resistir mientras pediamos ayuda por radio, empezaron a correr aquellas cosas hacia la cabaña, nos colocamos como bien pudimos lo once agentes restantes divididos para evitar que entraran.

Mientras yo intentaba establecer contacto con el helicóptero, pero no había manera, debíamos llegar a un lugar alto para que los árboles no bloquearan la señal, abatíamos a los que conseguían entrar pero pronto alguien grito "No tengo munición" iba a ir a llevarle cargadores y un monstruo calló sobre el, conseguí abatirlo pero fue tarde le mordió el cuello...

Pronto empezamos a nos dar a basto, eran cientos, no podíamos hacer nada si no contactábamos con el helicóptero así que propuse la idea de salir en busca de un lugar despejado lógicamente estaban asustados y no supieron que decirme, les dije que esperaríamos diez minutos por si el ataque cesaba, después teníamos que salir de aquí, ya que si se nos acababa la munición moriríamos igualmente.

Pasado el tiempo, nos preparamos para salir, todos juntos ya que dividirnos ante tantos enemigos carecía de sentido, abrimos a puerta y ¡Salvese quien pueda! Empezamos a corre la mitad disparaban hacia delante y la otra mitad hacia atrás, empezábamos a tener bajas, estaban siendo capturados muchos ya quedábamos seis, corrimos todo lo rápido que pudimos pero no paraban de venir, salían de todas partes, en poco tiempo perdimos cuatro agentes más, ya solo quedábamos dos y ahora si que temíamos no salir nunca de aquel lugar.

Legamos al borde de un barranco y no los teníamos pisándonos los talones, decidimos saltar ya que vimos agua debajo, o nos matábamos nosotros nos comían vivos, afortunadamente sobrevivimos a la caída y aunque aturdidos salimos del agua aún escuchaba sus rugidos dudo que se hubieran olvidado de nosotros, comenzamos a buscar un lugar despejado de arboles para usar la radio.

No encontrábamos nada, el denso bosque parecía no acabar nunca estábamos desesperados y tu vimos algunos encuentros con esas cosas pero por suerte eran pocos y pudimos con ellos seguíamos probando la radio y seguía sin funcionar, vimos como una roca que se podía escalar y empezamos subir para seguir probando la radio, una vez arriba probamos de nuevo y ahora funcionaba pero del nerviosismo olvidé el canal del helicóptero, no sabía que hacer, se volvían a escuchar los rugidos de cientos de ellos, empecé a cambiar canales en la radio por si tuviera suerte y lo encontrara.

Por fin di con el, pero decía que el radar marcaba una posición demasiado peligrosa por las rocas para acercarse con el helicóptero y que tendría que buscar una zona despejada, avisé a mi compañero y bajamos rápidamente de la roca, antes de que pudieran llegar y corrimos dentro del bosque de nuevo, tras unos minutos huyendo por fin encontramos una pequeña llanura y avisamos al helicóptero, dijo que ya estaba en camino, pero esas cosas nos habían seguido.

Nos defendimos como pudimos, corríamos de una parte a otra desesperados disparando, ya entre los dos solo nos quedaban cinco cargadores, no sabíamos que hacer, estábamos agotados y parecía que los monstruos se reproducían por esporas no paraban de salir, miraras a donde miraras, corrieras a donde corrieras allí estaban.

Estábamos acorralados en el centro de la llanura, no había salida, pero en el ultimo momento vimos las luces del helicóptero y nos lanzaron cuerdas comenzamos a subir como condenado, que es lo que eramos, pero ellos subían detrás nuestra, estábamos casi arriba cuando uno agarró a mi compañero de la pierna y lo dejo caer veinte metros abajo, caída mortal, subí y corte las cuerdas.

Como ultimo superviviente y después de comprobar lo que puede pasar en estas misiones de "reconocimiento" presenté mi dimisión...

                                                               FIN




¿Fue Real?

Una noche, viendo las noticias en el salón con mis padres salió un caso de una persona que aparentemente murió de un infarto en una mansión abandonada, se atribuyó como muerte natural y cerraron el caso, pero yo tuve el deseo de ir a esa casa, siempre me gustaron estas cosas paranormales así que al día siguiente, en el instituto se lo comente a dos amigos y dos amigas que eran.

José: Un amigo de mi infancia, mide alrededor de 1,60 m y es delgado.

María: Una amiga que conocí en una fiesta, mide más o menos 1,55 m, es bastante guapa la verdad.

Juan: Es el mayor de nosotros, mide 1,75, es un tío bastante divertido.

Ana: Está en mi clase, mide alrededor de 1,50 m, no esta mal pero prefiero a María.

Xharly: Este soy yo, mido un poco mas de 1,75 y I like sport.

Todos aceptaron (Las chicas después de un largo rato convenciéndolas), aunque me ahorré lo de la noticia de el hombre que murió porque si no, seguro que decían que no. Quedamos el sábado a las 17:00 o lo que es lo mismo, las cinco de la tarde.

Llegado el día preparé un mochila con: Una linterna, pilas de recambio para la linterna, agua, un par de dulces por si me entra hambre y una cámara de fotos. A las 5 menos cuarto fui hacía la entrada del instituto para recogerles y ir hacia la casa.

Tras encontrarme con ellos les pregunté si había traído linternas a Ana se le olvidó, pero bueno cuatro linternas estaban bien. Partimos en dirección a la mansión y hicimos un agujero en la parte trasera y entramos, estaba todo en muy mal estado, pareciera que hubieran dado martillazos por las paredes. salimos a un pasillo gigante y entramos en la primera habitación era como un despacho, o eso creo yo.

Mientras observábamos la puerta se cerró fuertemente, quisimos pensar que fue el viento, pero pronto María me dijo:

-Ana no está, ¡¡¡no está!!!

-Tranquila seguro que esta detrás de la puerta vamos a abrirla.

Me acerqué con Juan y José a abrir la puerta, nada mas tocarla se nos apagaron las linternas, pronto sentí como me inundaba un profundo sueño y caí inconsciente.

Desperté en una habitación con una alfombra roja, un escritorio, una estantería y iluminada por tres velas, recogí mi mochila y la linterna y vi que ninguno de mis amigos estaba, ¿Donde se habían metido? ¿Se abrían ido dejándome aquí?. Intenté abrir la puerta, pero tenía cerradura, empecé a tirar libros al suelo y abrir cajones en busca de la llave, estaba dentro de un libro titulado: "Tu vida depende de ella."
 Tras salir de aquella habitación observé que toda la casa estaba como nueva, como recién construida, pero no me paré a pensarlo mucho y eché a correr en busca de una salida.

A mitad de un enorme pasillo se apagaron las velas que había iluminando, y escuche un sonido metálico. Asustado encendí la linterna mientras retrocedía tenía delante una armadura, antes estaba pegada a la pared, pero quedo de nuevo inmóvil, parecía ser que solo se podía mover en la oscuridad sin dejar de apuntarle con la linterna pasé por su lado y cuando estaba lo suficientemente lejos empecé a correr, se escuchaban los pasos de la armadura detrás de mi.

Entré en una habitación y cerré la puerta, puse cosas para que no se moviera, y escuché los golpes tras de ella. Miré en busca de una salida, vi una puerta con cerradura y decidí probar la llave que abrió la otra puerta y ¡Bingo! entre y la cerré de nuevo con llave. Ahora entendí por que el libro en el que estaba tenía de título "Te vida depende de ella."

Acabé en una habitación parecida a en la que desperté Juan estaba inconsciente en el suelo, me acerqué y le eché un poco del agua, que llevaba en la mochila, en la cara para que se despertara. Tardo un poco pero recupero la consciencia me pregunto que donde estaban todos y le conté lo que me había sucedido.

Salimos al pasillo, que volvía a estar iluminado y la armadura había quedado quieta delante de la puerta que cerré antes, le dije a Juan:

-No podemos irnos sin ellas, tenemos que revisar la casa, al menos intentarlo.

-Vale, pero miremos solo lo que nos coja de camino hacía la salida.

-Esta bien.

Miramos habitación por habitación y en una de ellas estaba Ana llorando, la consolamos un poco y le dijimos que no había  tiempo y que le contaríamos lo pasado por el camino. Seguimos revisando habitación por habitación. Habíamos mirado todas la habitaciones por el camino y no había rastro ni de María ni de una salida que no pasara por tirarse cuatro plantas abajo.

En mitad del pasillo, de nuevo se apagó la luz pero esta vez se encendió sola, Juan y yo miramos hacía atrás, Ana ya no estaba y en su lugar había un zombie, me quedé paralizado pero por suerte Juan me empujó y echamos a correr por el camino me tropecé con un candelabro y me golpee la cabeza con el suelo por lo que quede inconsciente.

No se cuanto tiempo había pasado, pero estaba todo oscuro y empece a escuchar Xharly... Xharly... despierta... Mis parpados empezaron a abrirse y los vi a todos, según ellos parecía ser que perdí el conocimiento de repente y llevaban una hora intentando despertarme, pero, ¿Realmente fue un sueño? y si fue así ¿Por que tengo la herida en la cabeza de la caída que tuve en ese "Sueño" mientras huía?.

Fueron preguntas sin respuesta y aunque no terminaba de creer nada, ademas de que estaba un poco aturdido así que regresé con mi familia...

                                                         FIN

Alma Herrante.

Hace ya mucho tiempo, en una tierra lejana, un caballero andante llamado Héctor, fue llamado para librar La Guerra Santa contra Francia, viendo la enorme posibilidad de no volver fue a despedirse de su mujer y su hijo pequeño, fue una triste despedida antes de comenzar el viaje desde Andalucía, España.

Diez mil hombres partieron rumbo a Francia entre ellos Héctor, todos iban temerosos debido al poder de los ingleses y también a que desconocían con que cantidad de hombres contaba su bando contrario, el viaje constaba de quinces días de caminata y en la mañana del día dieciséis comenzaría la batalla. El primer día fue de avancé prácticamente tranquilo y sin problemas, como los siguientes trece días, pero al día número quince, llegaron los inconvenientes ya que tenían que atravesar los pirineos en pleno invierno, sin haber forma de bordearlos.

Muertos literalmente de frío, prosiguieron su viaje por el camino que ascendía, contando los ataques de lobos, el frío en los picos y algunos accidentes, mil quinientos hombres murieron en el traspaso de los pirineos,Héctor seguía vivo, el ejercito diezmado, comenzaba a tener un gran temor al ejercito francés, pero ya no había vuelta atrás.

En unas horas alcanzaron el punto de enfrentamiento, en lugar del ejército francés, llegó un mensajero que entregó una carta que decía:



En nombre del rey de Francia.

Nuestro ejercito a alcanzado vuestro castillo hace unas horas, los matamos a todos y también le prendimos fuego al castillo, si quieren pueden ir acercándose hacía el centro de Hispania, nosotros nos dirigiremos hacía allí.


Todo el ejercito totalmente corrompido, sus familias habían muerto, su castillo había sido toma y ademas tenían que volver a cruzar los pirineos para que tuviera lugar el enfrentamiento. Era evidente que llegaría totalmente agotados a la batalla, pero no les quedaba más remedio que hacerlo ya que tenían que volver a su hogar.

Una vez pasados los pirineos ya solo había seis mil hombres vivos y cuando alcanzaron el punto de enfrentamiento,entonces se encontraron los dos ejércitos y el general Francés dijo:

-Quien de vosotros es un tal Héctor.

-Yo soy Héctor, como sabe mi nombre.

-Nada, porque era el nombre que gritaba su esposa cuando me ocupe personalmente de ella.

-Maldito hijo de... ¡¡¡Armas arriba!!! ¡¡¡No dejéis ni uno vivo!!!


Comenzó una cruenta batalla, al final y casi parecía un milagro, el ejercito español se impuso, pero el general francés escapó. Héctor resultó gravemente herido y lo llevaron al castillo, en su lecho de muerte, hizo jurar a su ejército que encontrarían y matarían al general francés. Todos juraron que lo harían, pero el alma de Héctor, no quedo en paz y no lo haría hasta que el general estuviera muerto.

Su odio le había hecho convertirse en un alma herrante, en busca de venganza, fue en busca de el y no pararía
hasta encontrarlo, mientras tanto su ejercito estaba levantando el castillo después del ataque rastrero de los Franceses.

Meses después del suceso, Héctor apareció en los sueños de los soldados, a todos le pidió venganza sin piedad ya que si no nunca podría descansar en paz, al día siguiente comprobaron que todos habían tenido el mismo sueño y por tanto no era un simple sueño, era el alma de Héctor destinada a vagar por el limbo sin rumbo y sin nada. Ellos no pudieron concebir las injusticia y investigaron la posición del general, para asesinarlo.

La idea era matarlo de forma silenciosa, sin tener que provocar un enfrentamiento armado por lo que se salvarían muchas vidas, el más ágil del ejercito se hacía llamar Eric, que con el apoyo de un pequeño grupo de hombres, se adentrarían en el campamento francés sin ser vistos. Emprendieron el viaje el cinco de marzo pretendiendo llegar al campamento el diez ya que un pequeño grupo avanza más rápido.

Fueron preparados con abrigo para sobrepasar los pirineos sin tanto problema, tuvieron varios encuentros con lobos, que era lo que más temían pero estos huían a su paso esto era porque aunque no lo notaran Héctor iba con ellos, ya que ardía en deseos de obtener su venganza y poder reunirse con su familia.

Ya llegado el día, divisaron el campamento a lo lejos, estuvieron unos días investigando cual era la tienda de campaña del general. Pronto lo averiguaron y se adentraron en el campamento las noche del doce de marzo tuvieron que bordear todo el campamento para evitar las patrullas y cuando ya veían la entrada de la tienda, esta tenía en la entrada dos guardas.

Al poco de pensar como apartarlos, estos cayeron en un profundo sueño, esta vez si percibieron la presencia de su amigo, rápidamente entraron en la tienda antes de que pasara otra patrulla se acercaron a la cama del general y cuando iba a golpearle con el puñal algo le retuvo la mano y le susurro al oído:

-Espera... antes tengo que ocuparme de un asunto...

El general empezó a quejarse y gritar aparentemente de dolor, Héctor lo estaba castigando antes de dejar que lo mataran, Eric tuvo miedo de que los escucharan fuera y asomó la cabeza para mirar, todo el campamento estaba durmiendo, ¿Sería cosa de Héctor?

Al poco tiempo Eric escucho:

-Ya puedes ocuparte de el... ya esta destinado a arder en las llamas del infierno...

Le clavó el puñal varias veces para asegurarse de que muriera, ahora Héctor podía descansar en paz...

                                                                   FIN